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18 noviembre, 2019 Comentarios Desactivados en Crítica dialéctica a la metafísica del poder Ideas

Crítica dialéctica a la metafísica del poder

Por Héctor Malavé Gamboa

Las clases poseedoras heredan el poder [a priori] a sus hijos, quienes nacen detentando el poder económico y el poder político de sus padres, mientras que el hijo del obrero nace en medio del sistema capitalista en condiciones desiguales [somos realmente arrojados a la existencia -con las deudas de nuestros padres- como diría Heidegger].

Las clases dominantes nacieron con el poder del capital acumulado por ciclos económicos de explotación histórica. El capital adquiere su forma de capital económico a capital político en un determinado momento del desarrollo histórico de la explotación humana. El capitalismo devora con eficacia la energía física, psíquica, sexual y social del hombre-social-concreto para materializarlo en capital económico, político o cultural concreto, el capital integral. 

El poder no se disuelve, como los posmodernos piensan, más bien se concentra como una cosa en algo realmente material y objetivo, el poder político disciplina los cuerpos los vigila sí pero con la condición de explotar su fuerza de trabajo porque de otra manera las disciplinas corporales no tendrían sentido. Se logra el milagro de la transustanciación del capital económico en capital político. Foucault no logra ver cómo el capital económico se transforma en capital político, esta forma material del poder se llama estado burgués.

El capital económico del sistema de producción capitalista invierte su capital en la formación de la instituciones estatales burguesas que funcionan, y esto es lo nuevo, en el estado no sólo como un instrumento al servicio de una dominación de la clase obrera o un mero poder disciplinario, sino que la forma estado es producto de la transformación del capital económico es una etapa cualitativa diferente como poder político con reglas autónomas.

La transición del cómo se pasó de la forma capital económico a la forma de capital político y este a la forma cultural es lo realmente interesante, que el método estructuralista no podía ver ni el postestructuralista, sino sólo el materialismo histórico dialéctico. La forma material del capital económico, objetiva se llama mercancía, la forma material del capital político se llama estado, la forma material del capital cultural se llama habitus, costumbre, conducta, las tres son formas de relaciones sociales con una misma raíz, la explotación de la energía humana.

La microfísica del poder de Foucault es en realidad una metafísica del poder. En el caso de Bourdieu aunque reconoce la existencia de un capital cultural y simbólico, no logra ver como este es producto de una conversión histórica de la dialéctica del poder del capital, como es que alcanza un rostro económico, político y cultural convirtiéndose en un “capitalismo integral”, el obrero trabaja dentro de él se organiza dentro de él y piensa dentro del él. Lo mejor de su actividad “alimenta” al “capitalismo integral”, mientras que a él lo debilita. Esto explica por qué el premio nobel de economía  José Stiglitz, señalé que el 90% de los que nacen pobres mueran pobres aunque se pasen la vida trabajando y el 90% de los ricos mueran ricos, aunque nunca trabajen.

La energía integral humana se traduce en actividad humana en abstracto que transforma  la estructura de la materia para beneficio de la misma humanidad, el hombre produce grandes cantidades de energía corporal diariamente [hábito] para transformar la estructura de la materia. En los sistema de organización humana esta fuerza de trabajo o energía al no ser transformada en beneficio de todos sino de un grupo que termina usufructuándola, bajo un estricto orden legal romano, canónico y mercantil, el resultado de esa energía abstracta se termina transformando en capital abstracto en su forma económica de modo de producción,  en política en su forma de organización jurídica privada; y en lo cultural, en su forma ideológica, científica, mística, o teológica.  De tal forma que podemos hablar de una ideología capitalista: una “ciencia capitalista”, un “misticismo capitalista” y una “teología capitalista”, en suma, un capital privado.

El ideólogo adapta su retórica al capitalismo [oportunismo], el científico adapta los métodos y resultados de su trabajo al capitalismo [el caso Eichmann], el pastor adapta su biblia al capitalismo [esta adaptación le dicen “a la luz de los tiempos]  y el místico de la “nueva era” contempla el capitalismo [Osho]. El capital económico se transforma cualitativamente en capital político, poder, dominio, y en capital cultural, simbólico e ideológico.

A partir de la categoría de la “totalidad dialéctica-concreta” queda resuelto el viejo dilema marxista que trajo consigo tantaé confrontaciones académicas y políticas que dividieron a la izquierda en el siglo XX. La primacía de la estructura económica, superestructura política o ya sea la estructura ideológica que dividió al marxismo clásico con el marxismo occidental.

El primero centró sus estudios en el desarrollo del “capitalismo económico” mientras que el marxismo occidental centro su objeto de estudio en el concepto de “estado” de Gramsci, y en el concepto de “industria cultural” de la Escuela de Frankfurt.

Una formación social compleja organiza los elementos de tal manera que la dominación sea integral y dé nacimiento a un modo de producción, puede darse el caso que no sea integral e incompleto, en el capitalismo la síntesis de los elementos explotación económica, la dominación política es la alienación cultural la etapa más alta del “humanismo de mercado”, los afamados derechos humanos.