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22 noviembre, 2019 Comentarios Desactivados en Trabajan para que Gran Acuífero Maya sea Patrimonio Mundial Ideas

Trabajan para que Gran Acuífero Maya sea Patrimonio Mundial

Rinden homenaje a William Folan en Coloquio de Arqueología del GAM/Revelan que en cueva de Balamkú, en Yucatán, pudo usarse humo de pino para ofrendar a los dioses/Los fechamientos arrojan que la práctica se realizó por 200 años, la fecha más antigua es de 825 d.C., antes que en Balamkanché. FOTOS: Proyecto Gran Acuífero Maya e INAH.

CIUDAD DE MÉXICO, 22 de noviembre del 2019.- Los azulados recovecos arteriales de la tierra, en la península de Yucatán, siguen despertando la pasión de los científicos y a sólo tres años de haber iniciado su estudio sistemático, interdisciplinario e interinstitucional, los avances de la tarea que parecía imposible permitieron realizar el primer Coloquio de Arqueología del Gran Acuífero Maya, dedicado a reflexionar sobre la relevancia de las cuevas sumergidas para los antiguos y actuales mayas; así como las metodologías para estudiar estos intricados pasajes acuáticos.

La actividad académica se llevó a cabo en el Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec, con la participación de una decena de mayistas y especialistas en arqueología subacuática, que comenzó con el reconocimiento a William Folan, por su notable contribución al conocimiento de dicha civilización, cuya participación en los primeros trabajos de exploración en Balamkanché, en 1959, lo convierten en uno de los primeros arqueólogos profesionales en hacer excavaciones en cuevas.

El reconocimiento fue otorgado por el proyecto Gran Acuífero Maya (GAM), del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y la National Geographic Society (NGS), luego de que se leyera una ponencia magistral del veterano, en la cual, de su propia pluma, narró los hechos ocurridos hace 60 años.

Asimismo, se rindió un homenaje póstumo a George Stuart, participante en la primera temporada de campo en Balamkanché, quien fue vicepresidente de Investigación y exploración de la NGS por más de 20 años.

En representación de Diego Prieto Hernández, director general del INAH, Pedro Francisco Sánchez Nava, coordinador nacional de Arqueología, destacó que el coloquio se enmarca en las celebraciones por los 80 años del Instituto y en conmemoración de las seis décadas de la exploración a la cueva de Balamkanché, en Chichén Itzá.

Comentó que el Acuífero Maya reúne todas las características y méritos para ser reconocido como Patrimonio Mundial, como Bien Mixto, por lo cual, desde hace un año, el equipo del proyecto GAM, con apoyo del INAH, trabajan en la elaboración del expediente que solicita la UNESCO para deliberar si un sitio es merecedor de ser inscrito en su Lista de Patrimonio Mundial.

Este trabajo ha comenzado con el registro de los cenotes con vestigios arqueológicos que se encuentran en la red del acuífero, para saber con certeza cuántos son y en qué estado se encuentran. Se trata de un proceso largo, que llevará de cuatro a cinco años. Lo que se busca es su valoración para que estos espacios tan frágiles puedan conservarse para futuras generaciones.

El director de arqueología de NGS, Frederick Hiebert, destacó que con este coloquio se celebran 60 años de investigación en Yucatán, iniciados con un registro arqueológico y un proyecto de colaboración ejemplares. Asimismo, ofreció una semblanza de George Stuart, investigador invitado a México, en 1958, para explorar, por primera vez, las cuevas cercanas a Chichén Itzá, y que como resultado de ese trabajo dejó un legado a la arqueología de México y el mundo.

Investigan “cueva del dios jaguar”

Guillermo de Anda, titular del proyecto GAM, destacó la unión de esfuerzos entre el INAH y la NGS para llevar a cabo este evento académico arqueológico en nuestro país, con lo que NGS celebra también 60 años de apoyo a la investigación en cuevas mayas de México, ya que fue en 1959 que la cueva de Balamkanché fue investigada por primera vez, y en este 2019, con su apoyo, el proyecto Gran Acuífero Maya realiza investigaciones en la cueva de Balamkú, ubicada también en la ciudad de los itzaes.

La “cueva del dios jaguar”, como también se le conoce, se localiza a 2.7 kilómetros de la Pirámide de El Castillo, en Chichen Itzá, donde este año se descubrieron cientos de artefactos arqueológicos, pertenecientes a siete ofrendas, entre los que destacan cajetes, piedras de molienda, malacates, metates miniatura y, por lo menos, 200 incensarios, muchos de ellos con la representación del dios Tláloc, en los que se conservaron contenidos orgánicos carbonizados.

En su conferencia magistral, De Anda dio a conocer los fechamientos de la cueva Balamkú, los cuales comprueban que la actividad ritual en ella inició antes que en Balamkanché, y terminó después de que esta fuera ritualmente cerrada; los resultados refuerzan la hipótesis de que las ofrendas fueron depositadas en un periodo de cuando menos 200 años.

Asimismo, el arqueólogo informó de la primera identificación del material dentro de los incensarios de Balamkú, entre el que destaca el uso de madera de pino para ofrendar.

Detalló que los estudios en los materiales hallados en esta cueva, indican que probablemente se trata de un ritual para desacralizarla: “Los objetos contienen todavía lo que se colocó ahí para ser quemado y el humo llegara a las deidades, se ve una desesperación para hacer llover, porque fue dedicado al dios del agua y de la lluvia, Tláloc”.

“Los resultados de tres muestras de carbón arrojan tres fechas de antigüedad: una de 825 d.C., anterior a Balamkanché, otra de 980 d.C., y una más de 1088 d.C., lo que indica 200 años de depósitos rituales o de ofrendas dentro de los incensarios, es decir, dos siglos de quemar algo ahí, que parece haber sido pino; actualmente se están haciendo comprobaciones de la especie, porque el pino no está reportado en la zona, sin embargo, hay trabajos que mencionan su uso en sitios del área maya en Guatemala.

Asimismo, mostró imágenes de su digitalización con equipo LIDAR, que lleva un avance de aproximadamente 635 metros de su extensión serpenteante.

GAM es como el “Everest del buceo”

Guillermo de Anda dijo que el Gran Acuífero Maya es como el “Everest del buceo”, y su exploración es una actividad difícil y peligrosa; la última frontera de exploración después de los océanos. Pero también es un enorme reservorio de material arqueológico que ha conservado ejemplares de los primeros pobladores de América, además de los vestigios prehispánicos.

El arqueólogo subacuático señaló que en el continente se han encontrado menos de 60 esqueletos de hombres tempranos, de los cuales en el Gran Acuífero Maya están, cuando menos, 12 de ellos: se trata de un lugar privilegiado con nivel de conservación único, por lo que se está haciendo un esfuerzo titánico para entenderlo mejor.

El director del proyecto GAM destacó el apoyo del director general del INAH, Diego Prieto, bajo cuya administración, la arqueología en cuevas mayas ha experimentado un desarrollo importante.

La iniciación chamánica

La mayista Mercedes de la Garza, profesora emérita de la UNAM, habló de la significación de las cuevas, el agua y los cenotes en la cosmovisión maya de la época prehispánica, la cual aún perdura en las ceremonias chamánicas de nuestros días, pues explicó que los cenotes fueron relacionados con el inframundo y este con la iniciación chamánica.

La iniciación chamánica a través de los cenotes, la cual se confirma a través de relatos actuales de chamanes de la península, implicaba bajar a ellos y hacer un recorrido hasta el fondo, pasando por una serie de pruebas, en estado de sueño: serpientes, fuego y un pantano de azufre, elementos que asocian a este sitio que representa el inframundo. Esta es una condición de las iniciaciones en todos los pueblos del mundo donde hay chamanes; el iniciado de Chichén Itzá muere para convertirse en un ser sacralizado, en un chamán, un brujo del agua: un itzá.

En el coloquio, también se presentó la conferencia magistral de James Brady, considerado fundador de la disciplina de la arqueología de cuevas mayas, miembro del proyecto GAM, En busca de las fuentes de agua ancestrales.

La jornada cerró con tres mesas de discusión, moderadas por Julia Santibáñez, y la inauguración de dos exposiciones: Explorando el Gran Acuífero Maya, la cual incluye 16 fotografías en gran formato que ofrecen una idea del universo que se encuentra en la red de ríos subterráneos de la península de Yucatán y los retos para explorarlos, así como su belleza escondida.

La otra exhibición presenta obras del artista plástico Fernando Aceves Humana; se trata de una serie de acuarelas inspiradas en las ofrendas de Balamkú, así como pinturas que recrean los rincones enigmáticos de esta cueva de forma serpenteante, sagrada para los antiguos mayas; así como dibujos del pintor indígena Armando Jiménez, en los que reproduce la manera como, hipotéticamente, los mayas debieron depositar las ofrendas. Las exposiciones permanecerán abiertas hasta el domingo 24 de noviembre, en uno de los patios del Museo Nacional de Historia.

 

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