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29 octubre, 2017 Comments (1,032) Ideas

Concepción de obrero en Carlos Marx

Por Héctor Malavé

En su reciente conferencia en la Universidad de Campeche, el Doctor José Alberto Abud Flores disertó sobre el marxismo, dentro del marco de la Feria del Libro y Arte Universitario. Apoyándose en las tesis de Nietzsche y Foucault, negó la posibilidad de un sujeto trascendente en la historia que le dé dirección a una posible revolución social. Propuso en su lugar, apoyándose en clave gramsciana, una nueva hegemonía de la sociedad civil pensante y actuante en los procesos sociales y las crisis del capitalismo. Una de las estrategias –dijo- del capitalismo para superar sus crisis ha sido convertir en deuda pública las pérdidas de los grandes capitales, apoyándose en el Estado, y otra, la adaptación de la clase obrera a los valores de la burguesía.

Si nos atenemos a la definición técnica del proletariado o la clase obrera, en tanto, obreros industriales organizados en sindicatos, hasta ahora la historia universal reconoce tres intentos que lograron la toma del poder, pero fracasaron en su intento de mantener el Estado: la Comuna de París en 1871, la Revolución Bolchevique de 1917 y la Revolución de Asturias de 1934

Marx pensó en el Manifiesto del Partido Comunista que la clase obrera sería el sepulturero “natural” de la clase burguesa, hasta ahora no ha sido así. Abud señaló que el discurso del capitalismo impuso su ideología por medio de “la arbitrariedad estructural del lenguaje”, concepto del lingüista suizo Ferdinand de Saussure. Sus signos interpelaron a la clase obrera, compró sus mitos, citando a Roland Barthes.

No obstante, se ha logrado conquistar espacios políticos, sociales, económicos y culturales al capitalismo y sus aliados por medio de la organización democrática de los grupos sociales, con mucho esfuerzo y consciencia han generado sus propios discursos, varían y se replantean, pero lo han logrado. Espero no distorsionar el planteamiento, pero esencialmente es la propuesta socialdemócrata que así interpreta los hechos políticos contemporáneos. En síntesis, los grupos sociales no necesitan esperar a la clase obrera para que los guíe a la transformación social.

Surgen, sin embargo, algunas interrogantes: Aun asumiendo esta idea ¿Con qué van a suplir las organizaciones sociales, en su diversidad y heterogeneidad, al estado capitalista? No será con el socialismo de Estado, ni mucho menos con la dictadura del proletariado. Finalmente, dictadura, de donde venga, sigue siendo dictadura. Lo cual plantea otro dilema ¿La violencia sigue siendo una ley en la historia como dijo Engels? En este sentido, si se puede evitar por medio del asambleísmo democrático es más deseable.

Si nos atenemos a la definición técnica del proletariado o la clase obrera, en tanto, obreros industriales organizados en sindicatos, hasta ahora la historia universal reconoce tres intentos que lograron la toma del poder, pero fracasaron en su intento de mantener el Estado: la Comuna de París en 1871, la Revolución Bolchevique de 1917 y la Revolución de Asturias de 1934.

No obstante, sí está demostrado que una vanguardia compacta que aproveche la oportunidad, en un momento de crisis de un estado socialdemócrata moderado, tambaleándose ante la presión de la burguesía nacional e internacional, con las alianzas de los líderes los movimientos sociales campesinos y obreros, desencantados del socialismo moderado, es posible, siempre y cuando cuenten con un estudio de la realidad y un liderazgo decidido a todo. La dictadura con el pueblo organizado y armado será una etapa necesaria, mientras se legalice la revolución dentro de la revolución, y con la diplomacia y la firmeza necesaria para limpiar por dentro de la revolución, y la astucia y presión necesaria para el reconocimiento de algunos países aliados, y la instalación de la democracia obrera en la república socialista.

Regresemos a la definición de obrero, pero no ya no en su acepción técnica y sociológica, sino humanista y hegeliana, filosófica, obrero como sujeto creador e identificado con su “creación”. Para tener una mayor extensión explicativa de los procesos sociales actuales, sin salirse de la doctrina marxista. El sujeto como creador de la historia, sujeto de consciencia de la transformación, no sólo del Estado, sino también de la humanidad. Transformación, más allá de las formas, y creador capaz de romper con la realidad y crear ideas que tengan sentido, por medio de la política y la cultura. Inspirados en los Manuscritos Económico Filosóficos de 1844. Salimos de una concepción postestructural del marxismo y retomamos una solución “metafísica” e ilustrada, el sujeto creador de su historia.

Claro y en efecto, no se puede negar el hecho que si bien es cierto, hasta ahora, la clase obrera no ha sido guía de la realidad, si es la creadora de la realidad, aun cuando no se percate. Porque se encuentra separada jurídicamente del producto de su trabajo. Entonces, si cambiamos el planteamiento crítico de que la clase obrera no ha podido ser guía de la humanidad, sino mejor aún, reconsideramos la relación del obrero con el producto de su trabajo, más allá de la mercancía, sino de todo producto espiritual o material, resolvemos mejor el asunto. El obrero = el hombre y la mujer creador (a), se encuentra desarraigado. El trabajo del filósofo marxista es lograr el encuentro y la reconciliación entre el “hombre” y la “creación”. El hombre trabajador es el dueño de la historia, su patria y su suelo es la historia de las naciones, si bien no lo tiene claro, sí lo intuye. El filósofo, en esta nueva época, es recordarle al hombre su potencial creativo en sí y para sí y superar la crisis cultural que vive la humanidad en el capitalismo. Es decir, el hombre es creador del hombre y de sí mismo, ahí la emancipación. El sujeto sensible a su trabajo es también un sujeto crítico, en este sentido, la clase burguesía y sus aliados, los políticos del despotismo capitalista, han perdido la humanidad.

Si el hombre es obrero creativo e imaginativo (no privado de la facultad de la racionalidad) está autorizado para generar escenarios revolucionarios, y es lo que precisamente está pasando, y los socialdemócratas lo confunden con la participación democrática de la sociedad civil, que no es más que focos de obreros creadores haciendo política no alternativa, sino revolucionaria que en su última etapa debe superar las estructuras del estado y sus adláteres.

Los filósofos se han dedicado a transformar la realidad, de lo que se trata ahora es de crearla. Esto fue planteando por los alquimistas de la edad media. Una filosofía operativa. El sujeto proletario es inacabado y la creación lo construye. El filósofo de la transformación profunda. Crear es participar en la lógica del saber cómo concepción del mundo, recupera integralmente al hombre de la racionalidad instrumental, cosificada y mecánica. Ahora, tiene una línea “estética” y “teologal”.

 

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